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Habla Óscar Benavides, el líder que fue barrendero y le ganó la curul afro a Polo Polo

2026-03-24 - 05:21

Una de las grandes sorpresas de las elecciones legislativas de marzo pasado es Óscar Benavides, un joven de Tumaco, Nariño, quien arrasó en votación para ganar la curul afrodescendiente en la Cámara de Representantes. Se trata de un abogado víctima del conflicto armado, que fue barrendero en Bogotá, vendedor ambulante y líder social; a través de las redes sociales y trabajo en el territorio, logró captar la atención de la gente con la bandera en contra de los “afroconvenientes”, como llama a otros políticos afro liderados por el polémico congresista Miguel Polo Polo, quien se quemó. EL COLOMBIANO habló con él para conocer su historia de vida y propuestas en el Legislativo. Le puede interesar: “Sacamos al negro de la cabeza colonizada”: él es Óscar Benavides, el político que arrasó con Polo Polo y se quedó con una curul afro “La verdad, no me lo esperaba. Yo sabía que el pueblo colombiano me iba a respaldar en este propósito noble de recuperar una curul que históricamente ha sido manoseada por poderes hegemónicos en este país, pero no me imaginé la manera tan impresionante como el pueblo colombiano se unió, lo que no me permitió solamente tener la curul en cabeza mía, sino también la segunda curul de comunidades negras. El movimiento Libres se queda con las curules, lo que es un hito histórico en este país, pues nunca había sucedido que una lista se hubiese llevado esas dos curules, porque históricamente habían estado perseguidas por los clanes políticos para crear partidos políticos. Entonces, para mí fue una sorpresa ver cómo los colombianos nos dan la victoria, pero también nos dan el honor de hacerlo bien en el Congreso de la República. Nosotros como equipo pensábamos que sacaríamos alrededor de 80.000 o 90.000 votos. Pero creo que la respuesta del pueblo colombiano fue contundente”. “Yo creo que se debe al llamado que hicimos por medio de las redes sociales al pueblo colombiano. Nosotros le contamos la verdad; le manifestamos que nuestra gente en los territorios afro no vota de manera libre, porque siempre está la imposición del voto del fusil, el constreñimiento al electorado o quienes van y compran, con grandes sumas de dinero, los votos de nuestro pueblo. Yo llamé a los colombianos a realizar un voto de empatía, donde les manifesté que era importante este escaño en el Congreso de la República para luchar por la reivindicación de los derechos de nuestra gente. Y creo que el pueblo escuchó ese llamado y se solidarizó, porque esta curul históricamente había estado secuestrada por clanes políticos que ponen ahí, en ese espacio, a cualquiera que dice denominarse afro, que yo he denominado los ‘afro convenientes del poder’, y han utilizado esa lucha para votar en contra de nuestro mismo pueblo”. “Primero que todo, la sociedad colombiana ha cambiado mucho. Polo Polo fue un hombre que llegó al Congreso a revictimizar a las víctimas, a burlarse de nuestra cultura, de nuestra cosmovisión, a blanquear su color de piel porque no se sentía orgulloso de ser afro, de lo cual yo sí me siento orgulloso. Me siento orgulloso de mi negrura, me siento orgulloso de mi cultura, de sentirme parte de esta población que, aunque históricamente ha estado en el abandono, es una población pujante, que lo que nos proponemos lo sacamos adelante en colectividad porque creemos en el territorio. Miguel Polo Polo abrió heridas que el país cerró con esta elección, y el país le castigó todos los hechos de revictimización que le hizo a las Madres de Soacha, unas mujeres que lo único que buscan en este país es justicia, reparación y hechos de no repetición. Considero que el pueblo colombiano dio un voto de castigo a este tipo de liderazgos nefastos para nuestra sociedad y que hoy en día nos da a nosotros el valor y el honor de hacerlo bien, porque todos los ojos de los medios de comunicación y las expectativas de los colombianos están sobre nosotros. Es ahí donde tenemos esa gran responsabilidad de marcar la diferencia, porque él buscaba viralidad y conflicto; yo busco justicia social para mi territorio”. “Yo soy un joven que, desde que salí de mi territorio, vengo opinando en redes sociales sobre los escenarios políticos del país y visibilizando las problemáticas del pueblo afro. Soy víctima del conflicto armado. A mí me tocó salir del territorio porque, siendo personero estudiantil, tomé la decisión de denunciar el robo del programa de alimentación escolar en mi institución. Esto me costó serias demandas. Me tocó trasladarme a Bogotá, donde barría la la Séptima con 19. Fui operario de barrido y recolección de residuos sólidos en la empresa Aguas de Bogotá. Así estudié, pero también fui vendedor de Bonice, de Vive 100, de cocadas; fui un joven al que le tocó sacar adelante a una familia entera. Pero yo siempre supe que la alternativa de poder visibilizar mi historia de vida eran las redes sociales, para hacer un llamado al Gobierno, para que mi historia de vida no se repita en los territorios. No puede ser justo que nuestros jóvenes afro tengan que abandonar su tierra por amenazas o por falta de oportunidades, y muchos de ellos hasta regresan muertos en un ataúd, porque en las principales ciudades les quitaron la vida o porque el camino que tomaron fue el del Ejército, donde cayeron en combate. En ese sentido, las plataformas sociales me permitieron hacer seguimiento, vigilancia y control, pero también exigir que en nuestros territorios pueda llegar la educación, la salud, que podamos tener garantías para que los jóvenes puedan acceder a empleo y puedan sacar adelante sus proyectos productivos. La verdad, en el pasado no fue mucho el resultado a través de las plataformas digitales; por eso tomé la decisión de salir al ruedo, de participar en política, porque creo, y soy testigo, de que muchos jóvenes siguen en el mismo camino: Salir del territorio y llegar a las principales ciudades, y tratar de trabajar para sacar adelante su historia de vida, que no está mal. Pero ojalá nuestros jóvenes pudieran quedarse a estudiar en su territorio y que ese no sea su destino”. Le puede interesar: Miguel Polo Polo, Laura Gallego, El Itagüiseño y el Nuevo Liberalismo dentro de los “quemados” a la Cámara “Creo que el racismo estructural empieza también desde el Estado. Por ejemplo, el DANE hizo un censo sesgado nuestro porque dice que somos 4,6 millones de afros en este país, lo cual es una falsedad. Nosotros calculamos, dentro del movimiento afrocolombiano, raizal y palenquero, que somos un poco más de 10 millones de afros en Colombia. Y ahí empieza el racismo estructural, porque eso permite menor inversión en los territorios: mientras menos personas existan o tenga en cuenta el Estado, va a haber menos inversión y menos distribución de los recursos. Lo primero que tenemos que hacer en este país es contarles la verdad a los colombianos sobre cuántos somos, y esa es una de las exigencias que voy a llevar. Pero también cerrar brechas de desigualdad y racismo, permitiéndole a nuestra gente tener las mismas oportunidades que tienen las personas en las principales ciudades o en los territorios donde no hay gran cantidad de población afro. Por ejemplo, así como en Medellín o en Bogotá podemos abrir una llave y tomar agua potable, en los territorios del Pacífico ese vaso de agua que nos tomamos en Bogotá o en Medellín, que es vital para el cuerpo, puede significar el deceso de niños, de mujeres y de jóvenes, que hoy en día se están muriendo por problemas gastrointestinales, porque el agua que consumen contiene residuos de heces fecales en algunas regiones o, en otras, mercurio, como en parte del Chocó. Combatirlo también implica hacer un esfuerzo enorme para que el Estado pueda invertir en educación, en salud, en proyectos productivos, y para que tengamos también grandes empresarios en los territorios. Creo que eso es también combatir la pobreza multidimensional en los territorios del Pacífico y, sobre todo, contarles la verdad a los colombianos sobre nuestra historia. Decirles a los colombianos que nosotros también aportamos a la independencia de este país con figuras como María Antonia Ruiz; Casilda, una mujer africana esclavizada que trajeron a los ingenios azucareros del Valle del Cauca. Pero también tenemos a nuestro gran libertador, Benkos Biohó, el hombre que liberó el primer pueblo libre de América Latina, San Basilio de Palenque. Contarles a las nuevas generaciones que tuvimos un presidente afro en este país también permite que nosotros podamos, en esta sociedad, ser reconocidos en nuestra cosmovisión y en nuestras luchas. Y eso también es combatir el racismo”. “Yo le voy a hablar de lo que yo sé, de lo que conozco y de lo que soy testigo. Nosotros, en Tumaco, tenemos 385 años de existencia y nunca hemos consumido agua potable. En 1960 salió la primer noticia donde decía que los tumaqueños íbamos a poder tener agua potable. Desde ahí se venían desapareciendo los recursos. ¿Por qué apoyo al Gobierno Petro? Porque en este momento se está construyendo el acueducto de Tumaco. Se dieron las adiciones presupuestales para que nosotros podamos consumir agua potable. No quedó el acueducto dentro de su gobierno, pero creo que en año y medio podremos decir que tenemos ese servicio en el casco urbano, y también por el gran número de acueductos veredales que se han puesto en funcionamiento con el programa ‘ComuniAgua’. Así mismo, las vías terciarias que se están construyendo, como la vía de Vuelta Larga y la vía del Consejo Comunitario Robles. Esto le va a permitir a nuestros campesinos sacar sus productos del pancoger y también dinamizar la economía, tanto con el vecino país del Ecuador como con las principales ciudades del país. Pero, sobre todo, el gran anuncio que se dio de la construcción de la Universidad Nacional, que le va a permitir a más de 5.000 jóvenes poder acceder a educación superior. En el Pacífico, por cada 1.717 estudiantes, solo 214 pueden acceder a la educación superior. Hoy en día tenemos la posibilidad, a través del programa liderado por el capitán Parménides Palacios, “Laboratorio de Paz, Convivencia y Seguridad Humana”, el cual ha tenido un gran respaldo del Estado, que más de 3.000 jóvenes se profesionalicen. En términos de inversión, por ejemplo, en el Chocó hay un plan de contingencia llamado “Plan Chocó”, sobre mejoramientos de vivienda y saneamiento básico, especialmente para que puedan tener también su sistema de alcantarillado y agua potable. Pero, sobre todo, destaco los más de 2.600 mejoramientos ya hechos en Tumaco, que dignifican la vida de la gente que vive en zonas palafíticas y que no tenían ni siquiera un baño para vivir en dignidad, y hoy en día el Gobierno se los ha permitido. Hablo de lo que conozco y, hasta el momento, creo que el presidente Petro ha alzado su mirada al Pacífico. Tenemos todavía problemas que solucionar, tenemos todavía situaciones que subsanar, pero creo que Petro ha visto nuestra región y tiene un gran sentimiento por la población afro”. “Primero hay que permitir que todos nuestros acueductos veredales se pongan en funcionamiento, especialmente los que en este momento están represados por falta de mantenimiento. Yo creo que el Estado tiene la obligación de ir a los territorios y ponerlos en marcha para que nuestra gente pueda consumir este líquido. Pero también voy a presentar la Ley de la Dignidad y la Justicia Territorial, que busca que el 5% del presupuesto nacional se destine a la construcción de acueductos y alcantarillados en todo el territorio nacional, sin importar si es afro o no. Yo creo que en Colombia no podemos hablar de Estado social de derecho si no se le permite a los ciudadanos consumir agua potable. Nuestra Constitución, yo la he denominado, la han convertido en una Constitución hipócrita, que nació con una causa noble. Dice la Constitución que el agua es un derecho fundamental, el mínimo vital de subsistencia de los colombianos. Pero vemos cómo hoy en día muchas personas mueren en los territorios por falta de agua potable. Ojalá, así como abrimos una llave en Cali, en Bogotá o en Medellín y consumimos agua, también en Tumaco, en Santa Bárbara de Iscuandé, en Guapi (Cauca), en el Chocó, en el departamento de Sucre o en la misma Cartagena nuestra gente pueda acceder al preciado líquido sin dificultades”. “La ley de la República que yo le estoy planteando busca que todos los territorios puedan acceder al agua potable, pero también quiero desarrollar una agenda con los consejos comunitarios que existen en el departamento de Antioquia. Yo siempre he dicho que todos tenemos que construir en medio de las diferencias. Podemos tener visiones distintas, pero las necesidades son necesidades, y tanto blancos como negros las sufrimos; aquí se trata de dignificar la vida humana. Sí quiero desarrollar una agenda en Antioquia para que nuestros jóvenes, que están en esos lugares donde hay asentamientos afro, puedan tener oportunidades de educación superior, y que las escuelas también cuenten con una buena infraestructura. Eso implica sentarme con el ministro de Educación para revisar cómo está la situación en términos de infraestructura escolar en el departamento y empezar a subsanar esas brechas de desigualdad, porque allá también están nuestros hermanos afrodescendientes. Pero, sobre todo, yo quiero ser el congresista de todos los colombianos y legislar en favor de ellos. Voy a tener una agenda específica para el departamento de Antioquia, más aún porque saqué más de 14.000 votos en este departamento. Me respaldó la población y creo que tengo esa responsabilidad”.

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