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La historia de terror de “Iván Mordisco”, quien huyó de la muerte por tercera vez

2026-03-28 - 05:20

Por tercera vez en cuatro años, el principal exponente del terrorismo en Colombia, Néstor Gregorio Vera Fernández (“Iván Mordisco”), sobrevivió por muy poco a una operación militar diseñada para borrarlo del mapa. El ataque lo ejecutó el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (Ccoes) al amanecer del pasado 26 de marzo, en un paraje rural de Pacoa, en Vaupés. Allí había un campamento del bloque Amazonas del Estado Mayor Central de las Farc (EMC), a orillas del río Apaporis y bajo la copa de frondosos árboles. La información de Inteligencia indicaba que ahí pernoctaba “Iván Mordisco” con su anillo de seguridad, compuesto por 15 disidentes. La Fuerza Aeroespacial bombardeó la guarida y luego se produjo un desembarco helicoportado de comandos, que asaltaron por tierra el lugar. Lo que siguió fue un combate a muerte con los guardaespaldas, que se prolongó por cerca de una hora. Luego los uniformados ingresaron al sitio y encontraron seis cadáveres, cuatro fusiles, abundante munición, un computador, cinco celulares y material de intendencia, pero no había rastro del objetivo, tan solo las gafas recetadas que dejó abandonadas. Por la interceptación de comunicaciones desde un avión plataforma, los comandos supieron que hubo sobrevivientes heridos, así que desde entonces están recorriendo la jungla para tratar de encontrarlos, pues se presume que uno de ellos sería “Iván Mordisco”. “La operación continúa. Las tropas se mantienen en el área. Esta acción hace parte de la campaña para neutralizar a este cabecilla de uno de los carteles de narcotráfico y terrorismo más peligrosos que delinquen en Colombia”, recalcó el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez. Los cadáveres fueron extraídos del área para su identificación en Medicina Legal, pero fuentes militares confirmaron de manera extraoficial que uno de ellos es alias “Lorena”, la novia de Vera Fernández. Eran pareja desde 2021 y hace un año tuvieron un hijo. La joven era radista del bloque Amazonas del EMC y solía acompañarlo en sus desplazamientos por la selva. Así lo hizo hasta cumplidos cuatro meses de embarazo, cuando la veían con su barriga detrás del comandante, pues él solo confiaba en la comida que ella le preparaba. Aun así, “Lorena” era un dolor de cabeza para “Iván Mordisco”, pues en varias ocasiones mostró su cara más violenta y celosa contra las camaradas que lo rodeaban. Tal cual lo reportó EL COLOMBIANO, ella fue responsable del asesinato de “Jenny Lara”, una amante de Vera que integraba el bloque Amazonas de la facción. Su romance inició en 2025, cuando esta se integró al anillo de seguridad del comandante, acompañándolo en sus jornadas por las junglas y ríos del sur del país. “Jenny Lara” practicaba rituales de brujería, con la promesa de brindarle protección contra sus enemigos, y ambos compartían el lecho en las noches. “Mordisco” le regaló un edificio de apartamentos, una finca, dos camionetas y locales en Florencia y San Vicente del Caguán (Caquetá), lo que desató la ira de “Lorena”. El 1° de octubre del año pasado le tendió una trampa en el sector Tres Islas, de Amazonas, adonde la citó con ocho combatientes. Apenas arribó, la llamó por teléfono, la insultó y la sentenció a muerte. Sus compañeros la amarraron y luego la fusilaron. De acuerdo con un documento de Inteligencia Militar, conocido por este diario, Vera Fernández nació el 8 de octubre de 1974 en el municipio de El Peñón, Cundinamarca, en una familia de once hermanos (incluyéndolo). Se tiene registro de su ingreso a las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en 1995, a los 21 años de edad, tras ser reclutado en Puerto Alvira (Meta) y asignado al frente 39, que delinquía en Mapiripán, bajo las órdenes del Bloque Oriental que comandaba uno de los jefes terroristas más violentos en la historia de esa organización: Víctor Julio Suárez Rojas (“Mono Jojoy”). Como guerrillero raso, cumplía labores de apoyo en patrullajes, secuestros, atentados, bloqueo de vías, así como en el transporte y vigilancia de cultivos de coca. Fue así como participó en dos de las matanzas más atroces perpetradas en el conflicto armado colombiano. La primera fue la toma de Miraflores, Guaviare, cuando 2.000 insurgentes ingresaron al pueblo y arrasaron con una base antinarcóticos de la Policía y una guarnición militar. Entre el 3 y 4 de agosto de 1998 llovieron las ráfagas y cilindros bomba, mataron a 10 militares, tres policías y tres civiles; al final secuestraron a 130 uniformados. La segunda fue la toma de Mitú, en Vaupés, el 1 de noviembre de ese mismo año. Las Farc la denominó “Operación Marquetalia” y arrasó con el casco urbano de esa capital. Murieron 43 personas, 11 de ellas civiles, y 61 policías fueron secuestrados. En el 2000, “Iván Mordisco” fue transferido al frente 1°, que operaba en la Amazonía. Con el beneplácito del “Mono Jojoy” asumió la jefatura de la compañía Gildardo Flores, la cual tenía jurisdicción en los municipios de Miraflores y Calamar (Guaviare), y en Carurú, Vaupés. Una de sus principales misiones allá fue asegurar los corredores para el transporte fluvial y selvático de la pasta de coca; su desempeño le permitió ascender más tarde a la cúpula del frente, como segundo comandante. En 2010 la Fuerza Pública dio de baja al “Mono Jojoy” y dos años más tarde el gobierno de Juan Manuel Santos inició los diálogos de La Habana con las Farc, los cuales nunca convencieron a Vera. De hecho, mientras los negociadores del Secretariado de esa guerrilla estaban reunidos en Cuba, “Iván Mordisco” continuó ejecutando actos criminales que pusieron en entredicho la supuesta vocación pacifista de la organización. Uno de los más notorios fue el secuestro de Kevin Scott Sutay, un exmiembro del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, el 20 de junio de 2013. El extranjero estaba de vacaciones, haciendo senderismo en El Retorno (Guaviare), cuando fue retenido por los hombres de Vera. El caso fue expuesto en la mesa de La Habana y provocó rencillas entre las partes negociadoras, así como presión política de Washington. Finalmente lo liberaron a los cuatro meses, el 27 de octubre siguiente, pero en el aire quedó la percepción de que los guerrilleros del sur del país no estaban dispuestos a consagrarse a los diálogos. La situación quedó ratificada el 10 de junio de 2016, cuando las conversaciones de paz estaban llegando a su fin, e “Iván Mordisco” decidió declararse en rebelión por segunda vez en su vida. Junto a otros comandantes del antiguo Bloque Oriental, de los frentes 1° y 7°, expidió un comunicado anunciando que seguiría en la lucha armada. Así nació la primera disidencia de las Farc, el Estado Mayor Central. Sus fundadores fueron Miguel Botache Santillana (“Gentil Duarte”), Édgar Mesías Salgado Aragón (“Rodrigo Cadete”), Alexánder Díaz Mendoza (“Calarcá”) e “Iván Mordisco”. Los dos primeros ya murieron en el marco del conflicto, lo que dejó a los dos últimos, otrora socios y compañeros de armas, en una guerra sin tregua por el dominio ilegal de Guaviare, Meta, Caquetá, Cauca, Amazonas y Vaupés. Su camaradería duró hasta 2023, cuando Vera se apartó del proceso de “paz total” que propuso el gobierno de Gustavo Petro, pero “Calarcá” decidió continuar en la mesa. El EMC se fracturó en dos y, mientras a “Calarcá” y sus secuaces les suspendieron las órdenes de captura, “Iván Mordisco” se convirtió en el enemigo público número uno, con una recompensa de $5.000 millones por su cabeza. Otra de las atrocidades que las autoridades le atribuyen a “Iván Mordisco”, fue el haber impulsado el uso de drones comerciales como arma de guerra, una innovación que transformó la forma del combate en el conflicto interno. Aunque los primeros experimentos para adaptarles granadas de mortero artesanales a esos dispositivos se detectaron en 2023, en Cauca, la Inteligencia Militar tiene evidencia de que Vera ya planeaba su implementación desde 2018. Según el informe conocido por EL COLOMBIANO, ese año fue interceptado un correo electrónico fechado el 29 de enero, en que él se dirigía a los camaradas “Aldemar”, “Gabriel” y “Yurleida”. “Los muchachos que tienen en Bogotá, mándelos a llamar y pregúnteles qué condiciones hay para colocar bombas o un carro bomba (...), buscando un golpe de resonancia ojalá en barrios donde anda la oligarquía”, decía el e-mail. “Podríamos decirles que miren la posibilidad de comprar un avión no tripulado que tenga la capacidad para 25 kilos, a ver si podemos con eso comenzar algunas asiones (sic) en las grandes ciudades (...). Sin más, Iván”, concluía. Los atentados terroristas con drones empezaron en 2024 y a la fecha suman cerca de 500 (que lograron impactar objetivos), con 60 muertos, entre uniformados y civiles, según fuentes de las Fuerzas Militares. La técnica se difundió tanto, que ya no solo la aplican las disidencias, sino también el ELN y grupos narcotraficantes como el Clan del Golfo y “los Pachenca”. Esto obligó al Estado a replantear su estrategia militar y asignar millonarios presupuestos para la adquisición de drones, sistemas antidrones y reentrenamiento de tropas. El 15 de julio de 2022 el gobierno de Iván Duque anunció la muerte de “Iván Mordisco” en un bombardeo a su campamento, ubicado en zona rural de San Vicente del Caguán, en Caquetá. En el sitio encontraron 10 cadáveres y la boina verde que él siempre usaba. Su cuerpo no apareció, y la teoría de las autoridades fue que sus escoltas se lo llevaron para sepultarlo en privado. Aun así, el ministro de Defensa de la época, Diego Molano, calificó el hecho como “la estocada final a las disidencias de las Farc”. Cuál sería su sorpresa cuando “Mordisco” reapareció a los dos meses, leyendo un comunicado en un video, anunciando su engañoso interés de participar en los diálogos de la “paz total” del presidente Gustavo Petro. El segundo episodio fue el 9 de abril de 2025 en Solano, Caquetá. Los comandos especiales asaltaron su escondite y en un tiroteo dieron de baja a siete de sus secuaces. Vera se fugó por segundos, dejando abandonados en una balsa su fusil Tavor X95 con mira telescópica, el computador personal de marca Asus Zenbook, y sus tradicionales gafas de lentes formulados. Muy parecidos a los que tuvo que dejar tirados esta semana en su guarida de Vaupés, en su tercer escape de la muerte. Ahora debe estar recorriendo la selva, tal vez herido y viendo borroso, recordando esa vida escabrosa que ha tenido, andando al filo del precipicio, planeando su próximo atentado. TAMBIÉN LE PUEDE INTERESAR: Brujería, dramas de pareja y familiares capturados: la crisis del círculo cercano de “Iván Mordisco”.

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