Madre sustituta lucha por adoptar a una niña que le retiró el ICBF: esta es su historia
2026-03-23 - 05:20
En Colombia hay más de cinco mil hogares sustitutos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Familias que abren las puertas de sus casas para recibir, de manera temporal, a niños y niñas en condición de abandono o vulnerabilidad. Saben que están “de paso”. Pero, ¿qué pasa cuando el vínculo resulta más fuerte que el trámite? Estéfany Monsalve es la viva representación de la mujer paisa, trabajadora, solidaria, de esas que no se quedan en la intención. Hace cinco años le propuso a su esposo convertir su casa en un hogar sustituto. Y lo hizo. No por trámite, sino para darle a un niño sin hogar la posibilidad de tener uno, el suyo. Apenas abrió las puertas, le asignaron a María, una recién nacida que había sido abandonada en un hospital de Medellín. La recibieron sin rodeos. Con su esposo la cuidaron como “bebé canguro”. Durante semanas la sostuvieron pecho a pecho, turnándose el calor, el ritmo, la respiración. Así empezó todo. Dos años después, cuando esa rutina ya tenía nombre propio y la niña los reconocía como su “mamá” y su “papá”, todo se rompió. El ICBF retiró a la menor del hogar tras una denuncia anónima. La investigación se cerró sin hallar vulneración de derechos y concluyó que la familia era idónea, pero la niña no regresó. Le puede interesar: Denuncian abuso a niña de 3 años en jardín infantil de Bogotá y su madre acusa negligencia institucional La decisión se sostuvo en supuestas razones de “adaptación” que, según el expediente, no estuvieron respaldadas por nuevas valoraciones técnicas. “Ya empecé a solicitar que me devolvieran a la niña. Ella llevaba mucho tiempo con nosotros, había un vínculo. Incluso me decían que lloraba mucho en el hogar donde la habían puesto, que buscaba mucho a mi esposo, él era su papá, eran muy apegados. Pero me respondieron que no, que eso ya no se podía; que cuando los niños cambian de hogar es lo mejor para ellos, que hace parte de un proceso de desapego que tienen que vivir. Hablé con el defensor y me dijo que no, que ya no me la podían devolver. Entonces le dije que quería iniciar un proceso de adopción por ella”, le contó a este diario Estefany. Desde entonces, el caso de María se convirtió en una disputa legal. Pero mientras la mujer y su esposo iniciaban un proceso formal de adopción y superaban las evaluaciones exigidas, la ruta institucional avanzaba en paralelo para entregarla a otra familia. El trámite inicial fue directamente con el defensor de familia que tenía a cargo el expediente de María. El pedido era simple, devolver a la menor a su hogar sustituto. La respuesta fue negativa. Estefany y su esposo apelaron pero les negaron el recurso. Entonces ahí inició el trámite oficial de adopción, ya no como padres sustitutos sino como familia para toda la vida. La sorpresa fue más grande cuando Estéfany se enteró que la menor posiblemente había sido dada en adopción, quizá, cree ella, a una familia extranjera. “Yo mantenía contacto con la señora del hogar sustituto donde habían reasignado a María. Ella me dejaba verla de vez en cuando y me contaba que lloraba mucho, llamándonos. Yo iba junto con mi esposo a los espacios pedagógicos y nos dejaban hacer las actividades con la niña, pero un día la señora del hogar me llamó y me dijo que se la habían llevado; que los funcionarios que la recogieron le pidieron que solo empacara una muda de ropa y ya. Simplemente se la llevaron. No dijeron para dónde la mandaron; es decir, en este momento no sabemos si la niña ya se fue en adopción o qué”, sostiene. Todo esto ocurrió en 2024. Desde entonces, y aunque han pasado dos años, Estéfany y su esposo siguen dando la batalla, una pareja que tiene que pelear para darle, genuinamente, a una menor sin hogar, una familia. Pero la tramitología no entiende de emociones, lazos ni apegos. Se queda en nombres sobre hojas en blanco. Chequeo y siguiente. “No nos vamos a rendir, ella es nuestra niña, ella nos conoce, aunque hoy no sepamos donde está y hallamos perdido contacto, nuestro caso sigue en estudio, nosotros impugnamos y estamos esperando que un juez de Medellín falle y ojalá sea a nuestro favor. El daño emocional para ella puede crecer con cada día que pasa lejos de casa, y ya han pasado dos años”, añade. Cuando a Estéfany le preguntan por qué seguir luchando sabiendo que María estaba de “paso”, su respuesta vuelve a mostrar a esa mujer paisa: “Porque los hijos no se abandonan”. Y, en efecto, es lo más simple. A la bebé la abandonaron una vez; su historia no tendría por qué repetirse como una hoja calcada, marcada por decisiones que, en nombre del trámite, terminan normalizando el desapego. Le puede interesar: Madre denuncia que luego de un viaje de vacaciones le dieron la custodia de su hijo de 2 años a su presunto agresor En medio del drama, Estéfany, su esposo y María chocan de frente con la respuesta del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, que pone reglas donde otros ven historia. La entidad insiste en que las familias sustitutas pasan por un proceso de conformación para determinar la idoneidad de su cuidado y que, desde el inicio, conocen el alcance de su rol. Según el ICBF, el objetivo de esta modalidad es “propiciar un espacio familiar protector que permita que las niñas, los niños y los adolescentes con derechos amenazados y/o vulnerados sean acogidos en un ambiente familiar, estable y seguro, sustituto y temporal, en tanto se lleva a cabo un Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos”. En esa misma línea, la entidad sostiene que este ejercicio es voluntario y solidario, y que las familias son sensibilizadas frente a ese carácter desde el principio. Por eso, subraya que su papel no les otorga un mejor perfil para adelantar un proceso de adopción. Y deja claro que en Colombia no existe la adopción de una persona determinada. Esto significa que, si una familia sustituta decide adoptar, debe iniciar el trámite desde cero y cumplir con los mismos requisitos que cualquier otra familia interesada, sin que el vínculo previo represente una ventaja. Lo de las madres sustitutas es, en esencia, un acto desinteresado de amor y solidaridad. Hoy, en Colombia hay 5.181 distribuidas en las 33 regionales, y todas han tenido que aprender a dejar ir y, al mismo tiempo, abrir la puerta al que sigue. Por eso, cuando ocurren casos como el de Estéfany y María, desde el ICBF se asegura que estos procesos estén acompañados por equipos psicosociales, “enfocados en brindar apoyo durante el duelo”. Estéfany no se va a rendir. Hace días le dijeron que sí era apta para adoptar, pero no a su niña, sino a cualquier otro, “el que toque”. Al final, un niño sin familia. Estéfany dijo que no. Esa cama ya tiene dueña: se llama María. Bloque de preguntas y respuestas