MOE dice que coincidencia entre preconteo y escrutinio es del 99,8%: “no hubo fraude”
2026-03-20 - 05:21
La Misión de Observación Electoral (MOE) presentó un balance sobre la transparencia de los comicios legislativos del pasado 8 de marzo y determinó que, tras revisar 16 trinos del presidente Gustavo Petro, en los que advertía sobre posibles irregularidades en estos formularios, no se evidenciaron inconsistencias. Estos resultados se dan en medio de un clima de cuestionamientos sobre el diligenciamiento de estos documentos, particularmente por los señalamientos del mandatario, quien en reiteradas ocasiones ha dicho que los formularios E-14 podrían haber sido “alterados” o manipulados. Justamente, en cuanto a los mensajes que ha compartido el presidente Petro a través de sus redes sociales, Alejandra Barrios, directora de la MOE, aseguró que “la Misión de Observación Electoral hizo la revisión de 16 tuits del presidente de la República, en los que señalaba algunos E-14 en los que podrían haber inconsistencias. Estos 16 tuits fueron verificados y lo que podemos encontrar es que, en la mayoría de estos, no había ninguna inconsistencia entre lo que estaba observando la comisión escrutadora y lo que efectivamente estaba siendo reportado por los escrutadores”. Estas declaraciones se sustentan en un análisis que dio lugar a un informe sobre los formularios E-14. Lea también: Nueva encuesta presidencial: Cepeda lidera, Paloma crece 12 puntos y Abelardo cae 5 En este documento, la entidad pone especial atención en las decisiones tomadas durante el preconteo y en las cifras finales registradas por los jurados de votación en dichos formularios. En el texto se detalla que buena parte de las inconsistencias detectadas no obedecen necesariamente a una intención de fraude, sino a fallas en la ejecución de los jurados debido a la carga de trabajo y la estructura de los formularios. “Se advierte que en las imágenes analizadas hay correcciones visibles en algunos E-14 y errores aritméticos en otros. Al contrastar las distintas copias de los E-14, se observa que ello deriva de errores humanos en su diligenciamiento”, se explica en el documento técnico. Además, la MOE añadió que estos fallos “se explican tanto por la cantidad de apartados de los propios E-14, como por el hecho de que los jurados tienen que llenar 3 copias iguales”. En cuanto a esto, en entrevista con EL COLOMBIANO, Barrios ya había señalado que las presuntas “irregularidades” en los E-14 no son más que errores humanos en el diligenciamiento de los formularios. “El día de las elecciones se demostró que los sistemas estuvieron cuidados y que los partidos y la observación hicieron su trabajo. Los errores que se están moviendo en redes sociales no hacen referencia a líos con el software, sino a marcaciones manuales o errores de mano en el llenado del E14”, aseguró. Otra conclusión de la MOE es que ratifica integridad de las elecciones: 99,8% de coincidencia entre preconteo y escrutinio. En ese sentido, expertos consultados explican que el hecho de que quede un porcentaje pequeño en ese ejercicio de comparación es completamente normal en un proceso democrático como el de Colombia. Esto ocurre porque los resultados definitivos requieren verificación de todos los votos, incluido el escrutinio de mesas que pueden tener ajustes, correcciones o votos especiales (como los de los jurados en zonas remotas). Por lo tanto, un pequeño porcentaje restante no indica irregularidad, sino que es parte del procedimiento normal de validación electoral. El informe sobre los formularios E-14 no fue el único que presentó la MOE. También otro en el que se destaca avances técnicos frente a los escrutinios de 2022, pero también advirtió sobre el estancamiento de la paridad de género y el impacto de la desinformación en la campaña presidencial de 2026. En el marco de la Comisión Nacional de Seguimiento Electoral, la MOE presentó este miércoles su balance de la etapa postelectoral. El documento reveló una notable mejora en la precisión de los datos y lanzó una advertencia sobre la responsabilidad institucional de los altos funcionarios del Estado que han cuestionado las formas de los escrutinios. Es importante aclarar que el código fuente electoral, en el que tanto ha insistido el jefe de Estado, no es manejado directamente por la empresa Thomas Greg & Son, pues la gestión del software electoral, la tabulación de votos y la verificación de resultados dependen exclusivamente de la Registraduría. Por lo tanto, cualquier resultado que se reporte proviene de los sistemas oficiales y no de terceros privados. A diferencia de lo ocurrido en las legislativas de 2022, donde la variación entre el preconteo y el escrutinio fue del 5,49 %, en 2026 la MOE identificó un alto nivel de correspondencia del 99,8%. La diferencia registrada a corte del 17 de marzo es de apenas 37.516 votos (0,20%), una cifra que no se considera estadísticamente significativa. Respecto a las sospechas sobre mesas con votación nula, Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político-Electoral de la MOE, fue enfático en que “lo anterior contrasta con lo observado en las elecciones de 2022, cuando se advirtieron comportamientos atípicos en el número de mesas en las que algunas organizaciones políticas no recibieron votación alguna en los resultados del preconteo, en particular por la coalición Pacto Histórico y el Partido Nuevo Liberalismo”. Lea también: ¿Unión de Paloma y Abelardo? Uribe lanzó mensaje con la iniciativa y De la Espriella ya respondió Específicamente, esta situación “fue corregida en los escrutinios, no se advirtió en este proceso electoral”. La MOE señaló que las declaraciones de funcionarios de alto nivel sobre resultados y partidos en competencia inciden directamente en la confianza ciudadana. Frey Muñoz, subdirector de la MOE, aclaró los límites de estas intervenciones: “Si bien no toda declaración pública configura por sí misma una indebida participación en política, sí puede plantear cuestionamientos jurídicos cuando, por su contenido, oportunidad y finalidad, la declaración implica el uso de la investidura para favorecer determinadas opciones políticas o, sin sustento, afectar la percepción de validez del proceso electoral”. La organización recordó que estas vocerías deben mantener un “estándar reforzado de prudencia” para no degradar el debate democrático. Según los datos de preconteo, solo 82 mujeres (50 a la Cámara y 32 al Senado) resultaron electas, lo que sitúa la representación en un 28,98%, sin alcanzar siquiera el umbral del 30%.