Restos óseos de Camilo Torres no han sido identificados, pese a preparativos en la U. Nacional
2026-02-13 - 01:36
Aunque la Universidad Nacional se prepara para este domingo depositar en un osario los que se consideran son los restos óseos del excura guerrillero Camilo Torres, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas todavía no confirma la plena identidad del sociólogo y exintegrante del ELN. Esa entidad, que lleva seis años liderando la investigación para identificar el cuerpo de Camilo Torres, comunicó que todavía esperan los resultados finales de laboratorios genéticos en Colombia, entre ellos Medicina Legal, y uno adicional en EE. UU. que tiene muestras forenses desde la primera semana de diciembre de 2025. “En este momento continuamos a la espera de los resultados de los últimos análisis para que el equipo forense de la Unidad de Búsqueda pueda emitir el informe integral de identificación y el reporte de lo acaecido”, dio a conocer la entidad que nació a partir del Acuerdo de Paz con las Farc. El 19 de junio de 2024, según la UBPD, se llevó a cabo la recuperación de un cuerpo que, “según indicios asociados y morfológicos como edad, sexo biológico, talla, contextura y signos de trauma violento”, podría corresponder al sacerdote que fue abatido en combate el 15 de febrero de 1965. No obstante, su plena identidad no está confirmada todavía, como también lo ha dicho Medicina Legal. El Tiempo reveló que todo está preparado para que este domingo, en la capilla de la Universidad Nacional, en un osario por ahora tapado con plástico negro, reposen los restos óseos de Torres, sin una confirmación de identidad plena. Según dio a conocer ese medio, la construcción de estas paredes de concreto no es una adecuación locativa menor, sino la preparación técnica para recibir una urna que, en teoría, contendría los restos de Torres. Amplíe la noticia: Sin pruebas ni evidencia oficial, ELN dice que encontró el cuerpo del cura Camilo Torres Esta infraestructura física evidencia una carrera institucional por “repatriar” al campus los restos de su docente y capellán más emblemático, incluso antes de que la ciencia dé su última palabra. La vicerrectora Carolina Jiménez reconoció a El Tiempo que la institución ha pasado de la conmemoración simbólica —marcada por una placa instalada en el lugar— a la intervención física directa. Jiménez justificó la premura de las obras basándose en la “alta probabilidad” mencionada en medios de comunicación, una decisión que parece ignorar la cautela técnica y forense que aún mantiene la Unidad de Búsqueda. Para la administración de la universidad, el regreso de Camilo Torres al campus es un principio institucional que trasciende el trámite forense. “El lugar donde deben descansar los restos es en el campus”, sentenció la vicerrectora Jiménez. En un comunicado, la universidad señaló que las obras en la capilla fueron autorizadas, pero que solo se ejecutarán si se confirma mediante estudios forenses que los restos corresponden a Camilo Torres. Sin embargo, esta versión contrasta con lo manifestado por la vicerrectora a El Tiempo, donde confirmó que actualmente se adelantan intervenciones dentro de la capilla, pese a que aún no existe plena identificación de los restos. Esta determinación plantea un desafío a los protocolos de la UBPD, pues mientras la universidad ya construye el osario de concreto, la autoridad forense insiste en que el informe de identificación es una “condición ineludible” y que la disposición final del cuerpo solo puede ser autorizada por el buscador oficial, no por la voluntad de una institución académica. Desde la Universidad Nacional se explica que este domingo 15 de febrero, a las 10:00 a.m., en la capilla “Cristo Maestro” de ese centro de educación superior se llevará a cabo una eucaristía en nombre de Camilo Torres. La Universidad Nacional destacó nuevamente la trayectoria académica e institucional de Camilo Torres antes de su vinculación al ELN. Torres Restrepo fue estudiante de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia y posteriormente se desempeñó como docente de Sociología Urbana y Trabajo Social, editor de textos académicos, gestor de publicaciones universitarias, capellán de la capilla “Cristo Maestro” desde 1959 y cofundador del Departamento de Sociología en 1960. La institución le atribuye contribuciones decisivas a la consolidación de perspectivas críticas en las ciencias sociales, al fortalecimiento de la investigación y la docencia en ciencias sociales y humanas, al impulso de la Teología de la Liberación en el ámbito académico y al desarrollo de labores de extensión universitaria articuladas con las realidades sociales del país. El 15 de febrero de 1965, Camilo Torres y otros cuatro guerrilleros cayeron abatidos en medio de combates entre el ELN y la Fuerza Pública en el corregimiento de El Carmen, zona rural de San Vicente de Chucurí, en Santander, cuando se enfrentaron a una patrulla militar de la Quinta Brigada. Al lado quedó su carabina .30 que portaba ese día. Camilo Torres en ese momento llevaba cuatro meses vinculado a las filas guerrilleras, que entonces se hacían llamar Fuerzas de Liberación Nacional. Lea también: Sin restos ni verificación: Medicina Legal y la Unidad de Búsqueda responden al anuncio del ELN sobre Camilo Torres El día de los hechos, el consejo superior de la Universidad Nacional aprobó una proposición que rezaba: “El consejo superior universitario lamenta la muerte del sacerdote Camilo Torres Restrepo, a quien prestó valiosos servicios a la Universidad Nacional de Colombia, como profesor y capellán, que le valieron el reconocimiento y el aprecio del claustro, y deplora que sus actividades de los últimos meses lo hubieran conducido a tan trágico fin”. La Unidad de Búsqueda ha dicho que el abordaje “integral del contexto y de las estructuras óseas exhumadas” ha sido desarrollado por un equipo especializado conformado por investigadores humanitarios, médicos forenses, antropólogos, odontólogos y genetistas, quienes vienen practicando distintos estudios y recuperando evidencias, incluidas las muestras biológicas. Lea también: MOE alerta: uno de cada 10 municipios en Colombia está en riesgo electoral para 2026, ¿cómo le va a Antioquia? Las evidencias recaudadas han sido minuciosamente correlacionadas con la información aportada por las diversas fuentes de información, entre otras, los documentos, testimonios, investigaciones históricas que, junto con los hallazgos técnico-científicos, han sido relevantes para confirmar diversas hipótesis investigativas. La Universidad Nacional ha informado que la posibilidad de llevar los restos óseos de Camilo Torres a la capilla de ese centro universitario, para ser depositados en un osario, cuenta con la voluntad de la UBPD y su buscador, el padre jesuita Javier Giraldo. La Unidad de Búsqueda ha dicho que la activación de protocolos forenses en el caso Camilo Torres inició en 2019 tras la “solicitud expresa” de su buscador, quien en el 2019 señala: “Las atribuciones de la Unidad de Búsqueda, con rango constitucional, le dan mayores posibilidades de éxito en esta búsqueda que interesa a una franja importante de la población colombiana...”. Javier Giraldo Moreno ha trabajado por más de 30 años con comunidades afectadas por el conflicto armado, con mucho énfasis en trabajo con población en San José de Apartadó. Se ha desempeñado como director del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP). Además, se ha dedicado a investigar los orígenes y la expansión de los grupos paramilitares en Colombia, analizando sus vínculos con estructuras estatales y sectores del narcotráfico. Le puede interesar: Exclusivo: Unidad Nacional de Protección sí se afanó para ponerles escoltas a los “consentidos” del director En ese contexto, el rol de Javier Giraldo ha sido clave. El País, en su edición América, dio a conocer hace unos días que antes de llegar los supuestos restos óseos de Camilo Torres a un panteón militar en el Cementerio Municipal de Bucaramanga, permanecieron en Patio Cemento, en zona rural de San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander. El medio cita un informe forense de 2024 que “apunta a que primero estuvieron enterrados bajo tierra, sin ningún tipo de cuidado o custodia, y después fueron trasladados a la bóveda en el panteón militar. El cuerpo de Camilo fue enterrado como el de un militar caído en combate”. Aunque la Unidad de Búsqueda es cautelosa todavía, así como Medicina Legal, El País ha dado por hecho que ha sido identificado Camilo Torres tras 60 años de la búsqueda de su cuerpo tras el combate con la Fuerza Pública en San Vicente de Chucurí, Santander. “La única forma de verificar los restos óseos fue cotejándolos con el ADN de sus padres. En 2016, durante la Administración de Juan Manuel Santos, se llevó a cabo un trabajo diplomático para obtener la autorización del Gobierno de Cuba y exhumar los restos de Isabel Restrepo, la madre de Camilo. Estaba enterrada desde su muerte en 1973 en La Habana, donde pasó los últimos años de su vida en el exilio tras la muerte de su hijo. Lo mismo se gestionó con los restos de Calixto Torres Umaña, su padre, muerto en 1960 y cuyo cuerpo fue exhumado del Cementerio Central de Bogotá. Las muestras genéticas fueron conservadas en neveras durante 10 años, a la espera de algún cuerpo que fuera compatible”, dice ese medio de comunicación. Siga leyendo: La historia detrás de la sotana del ‘cura guerrillero’, Camilo Torres, que Petro tiene guardada Bloque de preguntas y respuestas