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“Uribe es el dueño del Centro Democrático y quería a Paloma, no a mí”: entrevista con Miguel Uribe Londoño

2026-03-19 - 10:10

Miguel Uribe Londoño recogió las banderas de su hijo, Miguel Uribe Turbay, después del magnicidio el año pasado. En medio de un proceso turbulento en el que fue expulsado del Centro Democrático, el excongresista y empresario cree que puede dar la pelea para llegar a la Casa de Nariño. Ahora va con el aval del Partido Demócrata Colombiano. El candidato habló con EL COLOMBIANO acerca de sus propuestas para Antioquia y Colombia, la memoria de su hijo, los problemas que llevaron a su expulsión del Centro Democrático, la contienda presidencial en general y hasta el proceso que se lleva en Fiscalía para esclarecer el crimen del exsenador de la República. “Soy de Medellín, pero paisa, paisa, paisa. De una familia que lleva muchos años en estas montañas. Tengo un hermano mío que es historiador, creo que ha escrito mucho aquí en el periódico: Juan Manuel Uribe Londoño”. “Sí. Yo recuerdo haberle regalado, cuando era niño, como de siete u ocho años, la primera revista de deportes, y con eso fue que se empeñó, empezó y se volvió historiador. Un hombre sumamente conocedor. Él tiene un estudio de nuestra genealogía, y ese señor Uribe del cual puede hacerse el recuerdo está aquí desde 1650, por estas montañas. Imagínese: yo soy la novena generación. Luego aquí no hay duda de que soy paisa, paisa. Nací en el Hospital San Vicente de Paúl, más paisa todavía. Cuando terminé el bachillerato me fui a estudiar a Estados Unidos”. “Primero inglés, en un colegio en el norte de Estados Unidos, y luego Economía, en la Universidad de Miami. Después hice estudios posteriores, pero volví a Colombia y ya me organicé entre Bogotá y Medellín, y así me quedé. Pero nunca he dejado de ser antioqueño porque tengo todos mis negocios aquí. Vengo con mucha frecuencia. O sea, toda la vida me la he pasado aquí. Recuerdo, por ejemplo, que salí en el último jet que salió del aeropuerto Olaya Herrera, cuando se iban a empezar los vuelos en el José María Córdoba, aeropuerto en cuyo proceso de construcción participé porque yo era secretario del presidente Turbay. Y fue mi padre, Rodrigo Echavarría, quien inició ese proyecto cuando era gobernador de Antioquia. Ahí aterrizamos, a los cuatro años, antes de salir el presidente Turbay, el 31 de julio de 1982, en la pista. O sea, tengo mucha historia aquí. Envigado y El Poblado me los recorrí caminando. Medellín, Junín, La Playa: eso es mi vida. Y aquí están hoy mis amigos, que tienen mi misma edad. Uno es de donde pasó la patria de la infancia”. Lea también: El Partido Demócrata Colombiano avala candidatura de Miguel Uribe Londoño, ¿revive su carrera a la presidencia? “El Uribe era de Medellín, hasta donde yo recuerdo. Pero, por ejemplo, el Echavarría era de Barbosa. Ese par de señores que fundaron Fabricato y Coltejer, uno de ellos mi bisabuelo, eran unos carpinteros de Barbosa, Antioquia, que copiaron un telar europeo. Como eran carpinteros, lo hicieron en madera, y así fundaron Coltejer y Fabricato: el uno en 1907 y el otro en 1917. Y eso se desarrolló de la manera como se desarrolló. En fin, yo me crie entre fábricas, entre tejedoras, telares e hilanderías, porque mi papá fue el gran desarrollador de la empresa Coltejer”. “Aquí debería estar sentado otra vez Miguel Uribe Turbay, como estuvo hace casi un año. Asesinado para que no fuera presidente, para silenciarlo, porque sus ideas estaban incomodando a gente muy poderosa. Y además, hace treinta y cinco años, Pablo Escobar secuestró a la mamá de Miguel, o sea, a mi señora Diana Turbay, periodista. La mantuvo cautiva en Copacabana y la mató. Miguel tenía cinco años. Yo me dediqué a formar a Miguel, e hice una vida en la que éramos unidos los dos, prácticamente fundidos en la misma pieza de acero. Es un dolor enorme lo que me ha pasado a mí. Estas tragedias de mi vida, víctima del narcotráfico y de la guerra, son terribles. Y cuando él muere, el 13 de agosto, el presidente Uribe me invita a que pongamos un candidato en vez de él en la precandidatura del Centro Democrático. La familia toma la decisión de que sea yo y ya entré en esto, y ya no me puedo salir. Yo no necesito nada en la vida. Después de la muerte de Miguel, menos. Yo tengo negocios, soy empresario, pero tengo una misión y la misión es continuar con lo que Miguel iba a hacer para transformar a Colombia Yo no tengo aspiraciones políticas. Esto no es una aspiración mía. No necesito nada en la vida. Después de la muerte de Miguel, menos. Tengo negocios, soy empresario, pero tengo una misión y la misión es continuar con lo que Miguel iba a hacer para transformar a Colombia”. “Me llamó el día domingo 17 de agosto”. “No, pues de la relación nada. Pero el director del partido, el primero de diciembre me sacó del proceso. Eso no tiene explicación, fue injusto, humillante. Pero, ¿Qué podía hacer? ¿Pelear? Yo soy un hombre sereno. Eso sí, con el carácter como el que tenía Miguel y con la mano firme, que no me va a temblar para hacer lo que haya que hacer, por las decisiones tan difíciles que hay que tomar para ponerle orden a lo que estamos viviendo. Pero la edad mía ya me lleva a ser muy tranquilo, a aceptar la voluntad de Dios. Y la he tenido que aceptar con las tragedias de mi vida. Pues bueno, Uribe es el dueño del partido y hace lo que él quiere. Y él no me quería a mí, quería que Paloma fuera la candidata a la Presidencia”. “Está buena la fórmula. Veo que hay muchas opiniones distintas entre uribistas que no quieren que Juan Daniel Oviedo esté ahí, y seguidores de Oviedo que no quieren que él esté al lado de Uribe. ¿Cómo se irá a resolver eso? No sé. Las encuestas sí indican que, en segunda vuelta, Cepeda le gana a Abelardo y le gana a Paloma. El único que queda muy cerca de él, curiosamente, es Fajardo, aunque Cepeda también le gana por muy poquito. Pero resulta que, en primera, cuando se pregunta por la primera vuelta, Fajardo no aparece tan alto como los otros. Entonces ahí hay una inconsistencia. Estamos ante una situación muy difícil, y más para Antioquia, por lo que está pasando con Petro y con Cepeda, y lo que ha pasado recientemente esta semana. Yo sigo allí y mi intención es luchar por ese espacio en la derecha con Abelardo y Paloma. Y agrego una cosa como antioqueño, soy el presidente paisa. Y aquí es bueno que tengamos un presidente paisa, ni uno de Barranquilla ni uno del Cauca, sino que tengamos a Miguel Uribe. Antioquia tiene que volver a recuperar el espacio que hoy nos ha quitado Petro y Cepeda”. Lea también: “Es un tema de responsabilidad”: Uribe marca distancia del caso Miguel Uribe Londoño “Le tengo mucho aprecio y respeto. Lo conozco muy poco, pero es una excelente persona”. “Es que en primera vuelta nadie va a apoyar a nadie. La unión es en segunda, y para eso se hizo la segunda vuelta. Yo era senador en 1990, cuando se convocó la Constituyente y cuando se hizo la Constitución del 91. Hasta entonces había solo una vuelta y ganaba el que sacara el mayor número de votos. A partir de ahí se hizo la segunda vuelta, pero se hizo para que la unión fuera ahí, después de primera vuelta. La unión no es antes”. Qué pregunta tan difícil. Yo me quedo con el antioqueño. Con el paisa, que soy yo “Sí, porque hay mucha gente que silenciosamente no está en esas encuestas. Yo no quiero entrar a juzgar las encuestas, pero les voy a poner un ejemplo. La semana pasada apareció una encuesta de Atlas Intel, muy polémica, empresa que yo tuve que poner en evidencia en la contienda del Centro Democrático, en noviembre. Yo creo que ellos quedaron conmigo impedidos. Se deberían declarar impedidos para hablar de mí, porque ellos tuvieron que ser cambiados, porque no tenían cómo auditar ni cómo determinar de dónde venía el voto, y por eso finalmente el Centro Democrático los descartó. Y resulta que en la encuesta me ponen con cero votos. Cero votos. Ni siquiera cero coma cero cero uno para decir que es el mío. Cero. Eso es un insulto, una cosa muy mal hecha. Pero no quiero que aquí suene a que rechazo las encuestas. No. Yo lo veo en la calle, lo siento en los aeropuertos, en la calle, en los centros comerciales. Lo oí en la gira que he hecho en Medellín. Estuve esta mañana en una cadena de radio aquí, y solamente allá no hay sino señoras. Esas mujeres son maravillosas y fascinantes. Ya he ido varias veces. Los abrazos, los besos y el apoyo que me expresan, por poner un solo ejemplo, son muchos. En mí no ha desaparecido aquel 4,8% que yo tenía el 30 de noviembre en Invamer. Entonces eso está muy mal hecho. Esa encuesta yo creo que no tiene las condiciones de la nueva ley, porque ellos encuestaron a 4.900 personas, según dice allí, o 6.000, 4.600, y por lo menos 450 personas de mi campaña votaron ahí, o de los que están conmigo”. “No ganan. Las matemáticas no dan. No hay cómo determinar quiénes son los candidatos de derecha: Abelardo, Paloma, Botero y Miguel, por decir algo. Sigue Fajardo, sigue Roy y Claudia, y hay otros. Ahí van ocho. Somos catorce. Todo ese lado que no es derecha le permite a Iván Cepeda llegar al cincuenta por ciento, pero nunca lo ha rondado”. “No, no alcanza”. “Pues obviamente: hoy la única uribista era ella; los demás no eran uribistas. Y eso no se endosa así de fácil, porque en primera vuelta, además, no hay estructura. En primera vuelta todos los colombianos salimos a votar libremente. Gente a la que puede que la obligaron a votar en marzo por un Senado, una Cámara, en primera vuelta cuando va a votar dice: ‘No, yo no voy a votar por el que me dijo mi patrón; voy a votar por el que yo quiero’. Y eso generalmente funciona así. Puede que la estructura vuelva a funcionar en segunda, pero en primera funciona así. De manera que a Cepeda no le alcanza para ganar en primera vuelta”. Lea también: “Estaba muy necio, tenía implosionado el proceso”: detalles inéditos de la ruptura entre el Centro Democrático y Miguel Uribe Londoño “Yo no tenía encuestadora. María Fernanda Cabal desde enero hablaba de Atlas Intel. ¿Por qué no se escoge una colombiana, para empezar? Y María Fernanda y Paloma decían que las encuestadoras colombianas se vendían al mejor postor, las tildaban de corruptas. Luego yo dije: consigamos, señor Gabriel Vallejo (director del Centro Democrático), tres encuestadoras colombianas, si quiere, o extranjeras, pero que midan intención de voto, o sea, que vayan a encuesta presencial, porque eso no se puede hacer de otra manera. Digitalmente no se puede hacer. Segundo, que sean auditables. Tercero, que se publiquen. Y cuarto, que cumplan la ley colombiana. Eso era todo lo que yo pedía. Ese fue el primer lío. Después cambiaron las reglas de juego siete veces desde que yo entré, cada vez que yo iba adelante, porque al principio pensaron que lo mío iba a ser espuma y no fue así. Es muy difícil porque yo no sé cómo fue la conversación de Abelardo con Uribe. Lo que sí sé es que, después de que Miguel muere, Abelardo va a mi casa cuatro o cinco veces a ofrecerme que yo sea su vicepresidente. Y yo ya estaba en la contienda del Centro Democrático y le dije que no, que yo iba a ganar. Desde la primera encuesta iba adelante, a principios de septiembre. Yo no lo había conocido hasta que lo conocí en la clínica. Y ese domingo 30 de noviembre él me llamó dos días antes y me dijo: ‘Miguel, te vuelvo a insistir, si tú y yo nos juntamos somos imbatibles’. Y razón tenía. Si hubiéramos estado juntos, estábamos ganando”. “No. Me insistió. Fui y me reuní en su oficina. Viajé en un avión de Avianca con policía, en Bogotá, ya públicamente, como ya había hablado con él varias veces, como lo hacía el presidente Uribe. El presidente Uribe cuántas veces no se reunió con él, cuántas veces no lo alabó. El presidente Uribe tenía varios candidatos: Abelardo, Vicky, Pinzón, en fin, como decía, desde Abelardo hasta Fajardo. Estuve conversando con él en su casa y, cuando me senté con él ese domingo, le dije: ‘Contame cómo es la propuesta’. Pero eso era entre amigos; no tenía nada que ver con que yo iba ganando y que iba a ganar en el Centro Democrático. Él me dijo que la vicepresidencia la escogía la gente en marzo. Entonces le dije: ‘¿Para qué me llamaste? Acabamos de almorzar y vámonos, que yo voy a ganar en el Centro Democrático’. Esa noche salió la encuesta de Invamer. Yo sacaba cuatro veces más que Paloma. Hoy Uribe la tiene que inflar, porque no se les olvide que en ese momento tenía un uno por ciento de intención de voto y llevaba doce años en el Congreso. Puede que llegue, puede que gane, no sé. Habrá que ver qué va a pasar de aquí allá. Pero Uribe la tiene que empujar demasiado y no sé si todo eso le va a alcanzar. Y además tiene a Abelardo, que le tiene dividido lo de él. Yo me devolví para Bogotá y este señor llama a Uribe el lunes, y lo más desagradable es que dice que yo le fui a pedir la vicepresidencia”. “Eso es totalmente mentira. Y después él tuvo que reconocer que sí me lo había ofrecido; lo que pasa es que se quedó corto en decir que me lo había ofrecido desde agosto. Eso me hace acordar de que, cuando a uno lo insultan en público, le tienen que pedir disculpas en público y no en privado”. “Primero pienso que voy a ganar yo. Pero segundo, el apoyo es para la segunda vuelta. Ahí ya no hay nada que hacer. Ahí hay que escoger, y no nos queda más que escoger al que se enfrente a Iván Cepeda”. “Muchos. Pero está por verse. ¿Qué le va a pasar con Juan Daniel? ¿Usted cree que le suma o le resta? Yo creo que ese problema resta por los dos lados y suma menos de lo que resta”. “No. Y eso es parte de lo que les están diciendo ahora, empezando por la misma María Fernanda, que les dice que no entiende cómo les cambiaron los valores, por lo que han luchado toda una vida. Pero eso es asunto de ellos. Yo, como les decía ahora, soy sereno, soy un hombre tranquilo. No me tiembla la mano para nada ni para las decisiones que hay que tomar. Pero no estoy en esa pelea. Yo estoy pensando todos los días en los millones de colombianos que están luchando por sobrevivir y en los que están por debajo de la línea de pobreza”. “No he vuelto a hablar con él. Pero el día que me lo encuentre lo saludaré igual, como siempre”. “Yo nunca peleé con ellas. Las traté muy bien. Yo no sé qué tanto me endilga ella. El que es muy grosero, el que es muy mala persona, el que es un enviado del diablo en la tierra, es Lafaurie. Porque Lafaurie, después de muerto Miguel, ha resuelto pelear con él. Eso es una cobardía total. Venga, pelee conmigo. No sea cobarde. No maltrate a Miguel Uribe Turbay. A María Fernanda le dieron de su propia medicina. Todo eso que ella me criticaba a mí —que yo quería una encuesta presencial, que midiera intención de voto, que fuera auditable, publicable y que cumpliera la ley— fue lo que ella después pidió. Y finalmente se quedó sin saber el resultado, porque eso era lo que yo pedía: que se publicara el resultado. Todo eso que ella negaba mientras yo estuve ahí era lo que ella quería después”. Me cambiaron la regla de juego siete veces y no me tenían excluido del proceso. Vallejo ya no contaba conmigo. Ya era “lo toma o lo deja”. Pero yo había tomado una decisión con la encuesta que acababa de salir de Invamer. Y como veníamos de atrás, pues les quedaba muy de para arriba hacer trampa, porque yo las estaba cuadruplicando”. “Hoy la campaña es distinta a la que yo hacía en diciembre. Hice muchas giras. ¿Por qué? Porque el ochenta por ciento del Partido Centro Democrático estaba con Miguel y continuó conmigo. Estoy haciendo una campaña en medios de comunicación para que me conozcan más, para amplificar el mensaje. Y digital”. No hay duda de que iba a ser el próximo presidente de Colombia. Eso sí era cierto. He estado en Cali, Pereira, Manizales, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Medellín y Bogotá. Me faltan Bucaramanga, Cúcuta e Ibagué. Yo sí lo estoy viendo. Tengo muy claro que la situación está muy difícil. Eso que ha subido el presidente Petro está complicado. Basta ver ahora el mapa electoral, porque ya no fue solamente la periferia, sino que el Pacto Histórico... Lo que pasó aquí, en Medellín y Antioquia, sorprendente. Y Bogotá también. Entonces hay que hablar un lenguaje sin violencia, que no sea pendenciero, sin peleas, sin polarización”. “El problema que tenemos es que caló en la gente la lucha de clases, el tema de ricos y pobres, con lo cual los tienen totalmente engañados. Porque, en el evento de que continuáramos en eso y llegara el sistema que quiere Iván Cepeda, de estatismo total y de comunismo, la situación de hoy para todas esas personas que están creyendo en ellos es mucho más mala. Casi al borde de la muerte. Y es que hay ejemplos. Basta ver Venezuela, basta ver lo que está pasando en Cuba, basta ver lo que pasa en Nicaragua, que allá se ve menos, la tienen más escondida. Lo que pasó ya en la Unión Soviética. Eso no funciona así. Entonces ahí hay un problema. Yo lo veo grave. Yo estoy manejando un discurso y una situación en redes sociales con mensajes de un hombre tranquilo. Estoy siendo lo que soy yo: sereno, tranquilo, de pelo blanco, con experiencia. A ver si logro que me entiendan que sí hay posibilidad de vivir en una sola Colombia, de vivir en un país seguro y tranquilo, con justicia social, autoridad y orden. Pero el camino no es el que nos plantea Iván Cepeda ni el que nos ha mostrado Gustavo Petro, donde no hay sino promesas incumplidas. Muchas, montones. Ahora ha habido unos regalos, que son los que posiblemente nos tienen en esta situación. Regalos, pues, que están dándole cosas a la gente que antes no le daban. Y no me refiero al salario mínimo vital. Yo estuve de acuerdo con el salario mínimo vital porque a mí el concepto me gusta. Yo soy abogado, por un lado, y economista, como les conté, pero después estudié Derecho en la Universidad de los Andes. Y el salario mínimo vital tiene un concepto interesante porque es familiar, no es para una sola persona.” “Yo iría a todas, no voy a alcanzar, pero no tengo problema. Yo también estoy amenazado, pero no le paro bolas a eso. Como les decía al principio, ya después de la muerte de Miguel Uribe Turbay, ahora sí que yo no le tengo miedo a nada. Y quiero que Colombia viva sin miedo, que las madres vivan sin miedo, que sus hijos no vayan a los parques a consumir drogas y que en los colegios no consuman drogas. Estoy empeñado en eso. Si pudiera, iba a todas partes. Yo no tengo miedo. Acabo de estar, por ejemplo, en un sitio muy chévere en Bolívar, que fue San José de Palenque, porque allá está el Partido Demócrata Colombiano. Y eso fue una experiencia fascinante. El que me avaló, el que me ofreció el aval, al día siguiente del primero de diciembre, Pedro Torres, el director del partido, me lo ofreció. Y ahora estoy en una... me está fascinando esto de lo afrocolombiano, palenquero, raizal, las negritudes, las etnias, entender la diversidad y saber que todos podemos vivir en una sola Colombia Pero yo iría a todas partes. No tendría temor”. “Sí, infortunadamente. A los dos días del atentado de Miguel nos reunimos la fiscal y yo. Yo le dije: ‘Bueno, la investigación tiene que llegar a descubrir quién es el autor intelectual o los autores intelectuales’. Ella formó un grupo de fiscales y de investigadores que ha sido muy exitoso y lo ha mantenido. Y les dio apoyo. Ha sido tan exitoso que, dentro de una complejidad muy grande, porque hay un poder muy grande oculto... Yo hoy concluyo que a Miguel lo mataron para que no fuera el próximo presidente. Porque en aquel momento no lograron nada, y tener esa organización que vino, que la plata vino de Venezuela, que vino de Iván Márquez... pero Iván Márquez no la puso. Entonces la plata la tuvo que haber puesto el gobierno de Maduro. ¿O la mandaron de aquí para allá? No creo. Yo creo que la plata se organizó entre los dos países, entre dos poderes, donde aquí hay un poder oculto que domina muchas cosas, y es ahí adonde tenemos que llegar. Y si a ellos los están amenazando, y han hecho esto, y los metieron a todos, pues o es un charlatán —que no creo, porque la Fiscalía tiene capacidad seguramente de investigar y de pronto ver de dónde vino eso, y a ese charlatán no le convendría hacer eso— o de verdad, en la línea de investigación que están llevando en este momento, están pisando callos, y arriba se están sintiendo pasos de animal gigante”. Lea también: “Creo que lo han mal informado”: ministro Idárraga negó injerencia en imputación contra director de la UNP por magnicidio de Miguel Uribe “Me refiero a un poder oculto que puede estar incrustado en el gobierno colombiano. Pero no me refiero a Gustavo Petro. No puedo llegar allá. A Petro ya le he dicho yo otras cosas: él hostigó a Miguel. Él tiene un trino donde decía: ‘El senador Miguel Uribe Turbay debe desaparecer’. Él decía que Miguel Uribe Turbay es el nieto de un expresidente que torturó a diez mil personas. Tiene cuarenta mensajes donde lo hostiga enormemente. Y esa violencia verbal es muy dañina”. “No es cuestión de creer. Deseo enormemente que pase. Así como tuve la fe total de que Miguel iba a vivir, pues tengo fe total de que vamos a llegar allá. A propósito de eso, yo estoy con Dios. Dios me ha puesto unas pruebas dificilísimas. La adversidad ha sido total: el secuestro de mi esposa Diana Turbay, periodista, porque el papá había firmado el tratado de extradición con los Estados Unidos y se lo cobraron los extraditables; Miguel, de cinco años; ahora la muerte de Miguel. Otras cosas que me han pasado en la vida. Ha sido terrible. Yo podría estar revisando mis creencias, pero a pesar de eso no lo hago”. “Él vivía preocupado, pero inclusive pensaba que al que iban a matar era a mí. Me decía: “Papá, te tienes que cuidar porque el daño me lo van a hacer contigo”. No calculamos que era él. Y lo sopesó, pero no sabía de qué magnitud. Y por eso hay veinticinco solicitudes de protección a la Unidad Nacional de Protección que le negaron. Esa es otra responsabilidad que tiene el gobierno de Petro”. “La pudo haber metido, pero no creo que la fiscal se deje hacer eso. Yo le creo a ella. Tengo la confianza de que es una mujer honorable y que va a seguir adelante con eso, y que seguramente encontró alguna falla. No he hablado con ella, pero estoy esperando, porque el proceso no lo cancelaron del todo: simplemente pasaron la investigación a otro grupo de fiscales”. “No, todavía no”. “Quiero hablarles a las antioqueñas y a los antioqueños de todo el país: yo soy paisa y soy el candidato paisa. Soy el que está listo para apoyar a Antioquia en la descentralización total, en los recursos, en eso que iba a hacer el gobernador con el referendo para el que recogió firmas y la Comisión Primera del Senado se lo echó atrás. ¿Quién? Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, que con sus votos fueron definitivos para que le negaran eso al gobernador Rendón. Ojalá él se acuerde de eso. Pero yo sí estoy de acuerdo con la descentralización, porque la Constitución lo dice en su artículo primero: Colombia es una república unitaria, con descentralización de sus regiones, con la autonomía de regiones descentralizadas. Antioquia le aporta mucho a este país y tenemos que devolverle más. Antioquia necesita que le devuelvan más de lo que el Gobierno nacional se lleva. Tenemos que terminar las carreteras a Urabá, tenemos que hacer las carreteras del norte del departamento, en la zona de Carolina, toda esa zona de Yarumal; los dos billones de pesos que faltan para las carreteras del suroeste; lo que acaba de pasar con el aeropuerto. ¿Cómo así que el gobierno cancela el plan de choque? Entonces yo, como paisa, como presidente paisa, le daría a Antioquia todo lo que Antioquia debe tener por lo que le aporta a la nación. Entonces, amigos antioqueños, el paisa del 31 de mayo soy yo”.

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